Es común la presencia esporádica de uno o varios síntomas que afectan a la función vocal, las causas son múltiples y generalmente están relacionadas con enfermedades infecciosas o virales que comprometen la vía aérea superior (nariz, faringe, laringe).
Aunque no siempre es motivo de preocupación los problemas en la función vocal, para los profesionales que la utilizan como su herramienta de trabajo requiere una atención especial.
En este artículo se hace un recorrido por las señales que nos advierten sobre un desorden vocal y unos sencillos cuidados naturales para prevenir que aparezcan.
Cuando aparecen desordenes en la voz se perciben algunos cambios durante el acto de hablar, estos pueden ser:
La principal consecuencia de la falta de control sobre las señales de alerta es la aparición de un desorden de la voz (disfonía) que se define como la producción anormal o ausencia de calidad, tono, intensidad, resonancia y duración de la voz; uso inapropiado para la edad, sexo y ocupación del individuo. El desorden puede ser momentáneo o persistente y percibido por la persona que la presenta o por su entorno.
En los profesionales que usan la voz para trabajar la presencia de uno o varios síntomas de alteración vocal, debe conducir a un control oportuno de los mismos. La situación ideal para estas personas sería que nunca se presentaran signos de molestia vocal, muchos de ellos ligados al abuso y mal uso de la voz. Esto se podría lograr si estas personas manejarán una correcta técnica vocal.
A continuación presentamos algunos consejos para el cuidado natural de nuestra voz.
El agua es el mejor lubricante para nuestras cuerdas vocales por lo que se recomienda llevar siempre una botellita pequeña de agua. El agua se beberá en sorbitos cada media hora, debe de ser tibia o a temperatur ambiente.
No se recomienda el tomar caramelos de menta si se presenta irritación de garganta, sequedad, ronquera o picores. Es mucho más saludable consumir cítricos de malvavisco, regaliz o miel natural y limón. En cuanto a los chicles, utiliza los neutros para favorecer la secreción salivar.
¡No fumes!. El tabaco es nocivo para la mucosa de la laringe ya que inflama las cuerdas, perdiendo movilidad. Igualmente perjudica las vías respiratorias, produciendo molestias en los órganos vocales, con el tiempo estas molestias pueden llegar a hacerse crónicas.
Para las personas que usan la voz a diario como herramienta de trabajo se recomienda que aprendan ejercicios respiratorios y ejercitación de la musculatura que interviene en la fonación. Se trata de aprender a respirar bien durante la fonación.
En general, no se debe poner en tensión la parte superior del tórax, los hombros, el cuello y la garganta para inspirar o para emitir los sonidos. Igualmente se deben evitar los inicios de voz tensos.
Es bueno usar pañuelos o "foulage" al salir de ambientes cargados. Las prendas que se usan durante la emisión vocal no deben oprimir el cuello ni la zona abdominal e impedir movimientos respiratorios.
Humidifica el ambiente colocando un recipiente con agua sobre el radiador y/o en cada rincón de las habitaciones. En algunas ocasiones puedes agregar vapores húmedos alcalinos para corregir la sequedad del ambiente o untar la mucosa nasal con glicerina mentolada.
A veces tener plantas en las habitaciones ayuda a mantener el grado de humedad que las habitaciones requieren.
Es importante mantener la cabeza y los pies secos para sufrir enfriamientos. No obstante si coges un catarro, además de la medicación del especialista: efectúa vahos, bebe mucho líquido, descansa la voz y el cuerpo, evita la tos brusca, el carraspeo.
No utilices la voz si padeces laringitis, espera que ésta vuelva por sí sola. Procura, en este caso, hablar poco y suave. Lo más efectivo para curar una faringitis o laringitis es el silencio, los medicamentes sólo lo alivian.
Las infecciones de las vías respiratorias altas modifican el timbre vocal. En este caso, las cuerdas presentan enrojecimiento, aumento de volumen, redondeamiento cilíndrico y defecto de cierre. Desconfía de las ronquera que duran más de 15 días.
En el caso de resfriados y nariz taponadas no son recomendables los inhaladores mentolados, salvo prescripción médica. Lo mejor es realizar lavados de suero fisiológico o agua salina, éstos ayudan a despejar la nariz.
También se recomienda hacer inhalaciones de naturales a base de tomillo, ajedrea, salvia, orégano, canela y limón a razón de 4-6 gotas.
Hay que tener en cuenta que algunos medicinas pueden afectar a la voz, por ejemplo, los antihistamínicos secan la laringe. Para este tipo de enfermedades el guardar reposo vocal selectivo, al menos durante un mínimo de 15 días es lo más oportuno.
En el cuidado de la voz hay que tener cuidado con los tratamientos milagrosos (inyecciones intramusculares de corticoides, medicación a base de tinturas o aerosoles, estricnina), ya que realizando un efecto analgésico no solucionan el problema anatómico.
Recuerda: no es la fuerza de la voz ni el uso prolongado lo que ha perjudicado tu voz, sino el esfuerzo vocal inadecuado. Los síntomas del mal funcionamiento vocal son la perdida de intensidad o potencia en la emisión, los quiebros de voz o el ensombrecimiento del timbre.
© 2012 Mª Arántzazu Bailón Sánchez - Logopeda y Pedagoga
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