La autoestima es esencial para la supervivencia psicológica y todos necesitamos cierta dosis de ella. Las personas que tienen una autoestima suficiente desarrollan diversas estrategias para satisfacer necesidades tan básicas como la de seguridad y ausencia de temor, la de ser aceptado por sus seres queridos, la de sentirse competente y efectivo en el mundo y la de ser portador de una sensación de valía personal y bienestar en la mayor parte de las situaciones. El secreto está en que las personas que se estiman a sí mismas también tienen cierto grado de confianza en ellas y esto les hace sentirse seguras para enfrentarse y/o eliminar las cosas que temen, resolver los problemas en vez de preocuparse por ellos y encontrar la forma de que la gente les responda positivamente.
Por el contrario, la baja autoestima te despoja de la confianza, haciéndote que te sientas incapaz de afrontar la ansiedad, el miedo, los problemas personales o riesgos que suponen un desafío, no te sientes efectivo. Por esto las personas con baja autoestima recurren a la crítica porque ésta le ayuda a afrontar sentimientos de ansiedad, desamparo, insuficiencia o rechazo. Pero, juzgarse y rechazarse a sí mismo produce un enorme sufrimiento, hace que se asuman menos riesgos sociales, académicos o profesionales.
La autoestima y el concepto que tengamos de nosotros mismos dependen de la forma en que uno se percibe, es lo que pensamos de nosotros mismos lo que hace que tengamos una actitud positiva, de aceptación y tolerancia hacia nosotros o al contrario, de rechazo y censura.
Con este artículo lo que se pretende es que aprendamos estrategias para mejorar la autoestima propia. Gustarse a uno mismo no significa que te creas perfecto o que te gusten tus defectos, todo esta tarea empieza por aceptarte tal y como eres, admitiendo tus defectos y aceptando el reto de cambiar aquello que te disgusta. Se trata de aprender a pensar y hablar sobre ti mismo de una forma positiva. En cada uno de nosotros hay una gran persona, especial, distinta al resto de seres humanos, con una serie de cualidades, aptitudes y talentos que nos hacen únicos y desde luego merecemos una vida buena, feliz. Vamos a intentar no arruinárnosla.
La persona que tiene una baja autoestima desarrolla una voz crítica interior que le acusa de lo que va mal. La crítica te compara con los demás, con sus logros y capacidades y te encuentra en desventaja. Fija estándares de perfección imposibles y luego te fustiga al mínimo error. La crítica tiene un registro de tus fracasos pero no te recuerda tus dones o logros. Tiene como un guión sobre cómo debes vivir y te tacha de réprobo y malo si las necesidades te llevan a violar tus reglas. La crítica te pide que seas el mejor, y si no lo eres, no eres nadie. Te llama estúpido, incompetente, egoísta, feo, débil, etc. La crítica lee la mente de tus amigos y te convence de que están aburridos, cansados, desanimados o disgustados por tu culpa. Exagera tus debilidades y trata de convencerte de que siempre dices o haces cosa inconvenientes o estúpidas o de que nunca acabas nada, etc.
Lo primero que has de saber sobre tu crítica es que por más distorsionados y falsos que sean tus ataques, siempre te los crees.
Es el momento de enfrentarte a esa conversación. ¡Deja de ser grosero contigo mismo!. Tus peores enemigos son tus propias humillaciones. Trátate con RESPETO. Créete una persona que vale la pena y defiéndete. Se amable contigo y podrás ser tu mejor amigo.
Los pensamientos negativos son un conjunto de malos hábitos, como morderse las uñas o hacer ruido con el chicle. No es tan difícil cambiar los hábitos. Lo más difícil es tomar la decisión de acabar con ellos. El próximo paso, una vez que estas decidido a cambiar, es tomar conciencia de tus pensamientos y hacer algo al respecto.
Por ejemplo cuando oigas un pensamiento negativo, di STOP. Grita dentro de tu cabeza ¡STOP!. Entonces sustituye el pensamiento negativo por uno positivo. Aquí tienes un par de ejemplos:
- Pensamientos negativos: Tengo una nariz enorme y fea. Soy demasiado estúpido para hacer las cosas bien.
¡STOP!
- Pensamientos positivos: ¿Tengo una expresión de ojos que me gusta. Soy una persona creativa, realmente algunas cosas me gustan como las hago?
Hay otras maneras de terminar con los pensamientos negativos es utilizando tu imaginación para visualizar de una forma gráfica como te deshaces de ellos. Por ejemplo: imagina que estás en un barco, navegando río abajo. Lanza el pensamiento negativo por la borda y mira como se hunde. O imagínate relajado frente al fuego de una chimenea. Pon tus pensamientos negativos sobre las llamas del fuego y observa cómo se van consumiendo. O simplemente tíralos por el desagüe del water.
También para deshacerte de estos juicios negativos que provocan tu rechazo, puedes decidir combatirlos y llegar a una formulación más precisa y objetiva sobre tu forma de ser. Para ello puedes elegir alguna de las cuestiones que se reflejan a continuación:
Todos nosotros cargamos con nuestros propios enemigos; es decir, actitudes y hábitos que nos hacen perder nuestro auto-respeto, la voz crítica de la que antes hemos hablado y tanto daño nos hace. Probablemente te veas reflejado en las actitudes y hábitos que hay en la lista de abajo. Cuando los hayas identificado, empieza a trabajar recuperando el respeto perdido, recuerda que puedes luchar contra tus pensamientos como te he explicado antes.
¿Te miras al espejo y te dices ¡qué asco!?, ¿Consideras una enfermedad tener cualquier imperfección?, ¿Odias tu voz, cara, cuerpo, cabello, rodillas o pies?, ¿No hay nada en ti que te guste?. Si te sientes así, tienes un caso claro de “Perfeccionismo”.
Deshazte del perfeccionismo, date cuenta que eres un ser humano. Algunas veces hueles, tienes mal aliento, sudas. Estas cosas son normales y naturales. No son enfermedades mortales. Aprende amar estas partes de ti que son diferentes y únicas. Ellas te hacen a ti. Además muchas de las cosas que no te gustan puedes cambiarlas.
Muchas veces nuestro nivel de exigencias es poco realista, nos ponemos el listón demasiado alto, tanto que renunciamos a intentar las cosas por miedo a no conseguirlo o a cometer errores. Intenta ajustar tus exigencias a lo que realmente puedes y sabes hacer y considera que las circunstancias también van a influir en tu rendimiento o capacidad.
Cuando te juzgas, no te permites ser magnifico. La voz en tu cabeza dice cosas como: “Si intento resolver ese problema lo haré mal”, o “Si digo que no entiendo la pregunta, los demás pensaran que soy estúpido”, ¡Soy un fracasado!, ¡Soy una nulidad, un torpe!. Esta aplicación de etiquetas estereotipadas nos hace asumir ese papel que nos hemos asignado, de esta forma, es difícil cambiar cualquier parte de nuestra forma de ser o de comportarnos.
“Si le pido a Juan que quedemos, él me dirá que no y yo moriré”. Pensamientos así nos impiden hacer lo que queramos. Nos convierten en zombis, paralizados por el miedo. “Si hablo en voz alta en público mi voz temblará y me sentiré como un idiota”. ¡Tranquilo!, la mayoría de la gente está demasiado ocupada en su propio perfeccionismo para preocuparse de tus problemas o incluso notar tu voz temblorosa. Aventurase a uno mismo un futuro lleno de obstáculos y fracasos, nos paraliza e impide que ni siquiera intentemos las cosas. Además hace que vivamos cada momento del presente preocupados, angustiados o llenos de miedo. En definitiva, nos hace perder el control del aquí y ahora con la posibilidad remota de que algo pueda suceder de la manera terrible que yo imagino. Me centro en mi preocupación, no en lo que pasa y en lo que yo puedo hacer.
Va con el “perfeccionismo”. Supongamos que vas de compras buscando los “vaqueros perfectos”. Tienes una imagen de ellos pero no los encuentras. Tu día es una ruina. Tu vida está casi perdida. Sin estos vaqueros nunca estarás bien. La esperanza puede destruir una buena relación. Enrique y Rosa se aman. “Si Enrique me amara, sabría cómo hacerme feliz”. Rosa nunca estará contenta con Enrique hasta que se dé cuenta que él no sabe leer sus pensamientos. Ella tiene que aprender a pedir lo que quiere, ¡los amantes no son adivinos!
Observa esta lista de esperanzas. ¿Con cuánta frecuencia tienes alguna de estas esperanzas?
Si la gente o las situaciones no son exactamente como tu esperas que sean, te enfadas, te deprimes o te molestas. Pero eres tú el que te sientes mal. Tú creas tu propia infelicidad. Incluso, en el mejor de los casos, cuando las cosas son como tu esperabas, no lo disfrutas tanto como podrías, pues consideras que es normal, que así debe de ser. No hace falta que pases la vida siendo un infeliz y un decepcionado. Simplemente deja de enjuiciar y poner esperanzas en la gente y en las cosas. Dejando tus expectativas poco realistas te liberarás de una pesada carga. Por ejemplo, si no quemas tu energía pensando como debería de ser una reunión o encuentro de amigos, podrías pasar un buen rato simplemente estando ahí.
La autoacusación es otra forma de pensamiento erróneo que te hace acusarte a ti mismo de todo, tengas o no la culpa. Si la autoinculpación es en ti un hábito profundamente arraigado, te considerarás el centro del universo de todas las cosas malas y todas serán culpa tuya, incluso te verás responsable de cosas que obviamente no están bajo tu control. El síntoma más observable de la autoacusación es la disculpa constante. Tu amigo no quiere ir al cine, y tú te disculpas por no haberlo considerado. No has rellenado bien un papel en una ventanilla y te corrigen, y dices: ¡Dios, qué estúpido soy, lo siento!
Con esta actitud sofocas tus buenas cualidades y tus logros. Es bueno asumir la responsabilidad de tu vida, pero en el caso de autoinculpación grave, te consideras a ti mismo patológicamente responsable.
Este es otro mal hábito que te impide ser feliz y disfrutar de la vida. “Si Carmen no me hubiera llamado anoche, habría estudiado más y aprobado mi examen”. Cuando echas la culpa a los demás pasa tu vida siendo una víctima de las circunstancias, del destino y de las otras personas. Alguna gente pasa toda la vida jugando al papel de “pobrecito de mí”. Incluso cuando pueden ayudarse no lo hacen. Podrías haberle dicho a Carmen que no tenías tiempo para hablar. Eres dueño de tu propio destino, de ti depende tu bienestar y tu comportamiento, los demás y las circunstancias pueden facilitarte o dificultar tu buen funcionamiento, pero el último responsable eres tú.
Muchos de nosotros hacemos de nuestras vidas una pesadilla. Coleccionamos malas historias que nos han pasado y nos aferramos a ellas, y no las soltamos. “Cuando tuve una entrevista de trabajo hace tres años perdí el control y todavía me siento enfermo cuando lo recuerdo”. Nos aferramos a viejos sentimientos de culpabilidad. “Perdí a mi mejor amiga porque estaba enfadada y le dije que era una egoísta, que no se podía hablar con ella”. La mejor manera de ocuparse de esto es perdonándote, aprendiendo la lección y dejar el pasado, lo que ocurrió ya no lo puedes cambiar. Enfados, resentimientos y culpabilidad son cargas pesadas que hacen de tu vida una pena. Pertenecen al pasado y no existen excepto en tu mente. Preocuparse es vivir en el futuro. Puedes asustarte preocupándote de todo aquello que puede ocurrir. ¿Qué pasará si no termino a tiempo mi trabajo?, ¡El jefe me matará!. Toma nota de las cosas que te preocupan, generalmente empezarán con un ¿Y si ...?. Te darás cuenta que la mayoría de ellas nunca ocurren. Si vives en el futuro o en el pasado ¡no aprovechas el presente!. Pierdes la oportunidad de controlar lo que pasa en el momento actual, que es lo que realmente tienes. Estarás más feliz si te relajas y disfrutas de la vida.
Te preguntarás, ¿pero no debería estar planeando una carrera, un porvenir? Pues claro que deberías, pero no dejes que tus planteamientos se conviertan en una preocupación. En la vida se presentan experiencias maravillosas que puedes aprovechar. Por lo menos disfruta ahora de algunas de ellas, mientras que preparas y planificas tu porvenir, el futuro se construye cada día.
No pierdas las pequeñas cosas que te da la vida, disfrútalas en cada momento:
Leer la mente es otro mal hábito en el que presuponemos que todas las personas son como uno, sus pensamientos y sentimientos coinciden con nuestra forma de interpretarlos. La lectura mental es fatal para la autoestima porque tienes la tendencia a pensar que todos comparten tu opinión negativa de ti mismo: ¿Le aburro?, ¿Está atento a todos mis movimientos en busca del más mínimo fallo, ¿Quiere dejarme?, ¡Pone esa cara, porque no me traga!. Esta lectura de mentes produce trágicos errores en las relaciones con los demás.
La suposición de no gustar a los demás, de que no se interesan por uno, etc. nos parecen correctas y actuamos como si lo fueran. Para combatir esta tendencia de leer el pensamiento, debemos acostumbrarnos a contrastar con la realidad y no arriesgarnos a llegar a conclusiones erróneas sin pruebas para ello. No puedo saber que ocurre en la mente del otro, por mucha intuición que tengamos, a no ser que le pregunte o él me lo exprese claramente.
Acéptate como eres. Perdona esa nariz grande o ese pelo que no quiere quedar liso. Perdónate por meter la pata, por cometer errores. Tú eres único y distinto a los demás.
Tus sentimientos son también una parte importante de ti. No te preocupes si no te sientes bien siempre. Todos hemos estado alguna vez celosos, enfadados, amargados, tristes. No niegues tus sentimientos, con tal que los reconozcas, no habrá razón para sentirte culpable. Después de haber identificado el sentimiento negativo, podrás decir, “sigo siendo humano”, y entonces continua a partir de ahí.
Tu trabajo más importante en la vida es ser tú mismo. Puedes creerlo o no, pero nadie espera que seas algo más. Ya eres una persona maravillosa y magnífica. ¿Por qué no te relajas y eres tú mismo?. Dentro de ti hay una persona maravillosa con talentos, habilidades, buen corazón y cariño... y desde luego con fallos humanos. Quizá hay cosas en tu vida que te gustaría cambiar. Bueno, aunque parezca extraño, el primer paso para ser como quieres ser es aceptarte tal como eres. Si quieres ser la persona más amable de tu grupo, antes tienes que aceptar que no eres alguien tan amable... todavía. Si quieres ser bueno en informática, tienes que aceptar tus debilidades para saber en qué tienes que trabajar.
No es complicado aprender a gustarte. Se necesita un poco de esfuerzo para cambiar los pensamientos negativos a positivos. Céntrate en las cosas buenas de tu vida y piensa en las cosas que te gustan de ti. Pasarás de ser una persona triste y gruñona a ser alguien que sabe ser feliz. La felicidad está en el presente, no en el porvenir ni en el pasado. Puedes ser tu mejor amigo y aprender a amarte y cuidarte bien. Y eso es la base para cualquier cosa que quieras ser y hacer en la vida.
© 2012 Mª Arántzazu Bailón Sánchez - Logopeda y Pedagoga
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